Estamos en la era digital, la era de la informática, la era de las computadoras y las redes que permiten que el hombre pueda comunicarse con todo el mundo, o al menos con otras personas de todo el mundo. Estamos en la era de las comunicaciones instantáneas, del mail, del chat o de los blogs que nos permiten interactuar con miles de personas en pocos segundos. La TV nos encandila con multitud de programas, la diversificación de las opciones de creación es enorme, los iPod contienen miles de canciones y vídeos, e internet es capaz de mantenernos ocupados por el resto de nuestras vidas. Cualquiera puede publicar libros, cuentos, novelas, su vídeo personal, su sitio especial, su obra maestra, sus pinturas, sus fotos, etc., etc. El hombre ha llegado a un punto en el cual tiene las más enormes posibilidades al alcance de la mano. Ya sea un hombre bueno o un hombre malo, puede conseguir trabajo, publicitar su empresa o evadir impuestos y hasta buscar víctimas de sus manías a través de internet. Pero toda esta enorme disponibilidad de recursos, toda esta inmensa montaña de información a su disposición también han logrado que el hombre pierda una de sus mejores cualidades: la de la creación en base a su propia inteligencia. ¿Cómo es esto? El hombre moderno crea objetos "virtuales". Ya no crea objetos desde el fondo de su inteligencia y originalidad. Las "herramientas" que pululan por todo el ciberespacio y las comunidades de internet obligan al hombre a someterse a los designios de los autores de las mismas. Por ejemplo: Una canción puede ser creada a partir de un simple pentagrama dibujado por el músico con una simple lapicera, pero ahora los músicos crean con programas especiales que rápidamente los proveen de miles de opciones que son utilizadas para ahorrar tiempo y esfuerzo. Un poema puede ser creado con una hoja en blanco, una lapicera y una goma de borrar, pero ahora los poetas utilizan el Word o algún otro programa que los provee de diccionario, de opciones de edición como borrar, cortar o pegar, entre otras miles de posibilidades. Eso hace que el hombre se evite muchos problemas y no pierda demasiado tiempo en su trabajo creativo. Pero también hace que el hombre no utilice sus propias herramientas: las que el propio cerebro le ha dado. O sea, la inteligencia. Debo aclarar que no estoy en contra de la informática, la interactividad, la internet o las demás herramientas mencionadas. Sin embargo, estoy en contra de la utilización de estas herramientas especialmente por parte de los más jóvenes y más talentosos, ya que es muy probable que ese talento quede desperdiciado después de varios años de utilizar los programas especiales para la "creación". Esta es una simple reflexión. Creo que los más jóvenes, especialmente los más talentosos y creativos, deben componer sus canciones o sus poemas o escribir sus libros con un simple papel y una lapicera, simplemente para poder tomarse el tiempo necesario para lograr una creación excelsa, estudiada, meditada y grandiosa, imposible de lograr si se utiliza un programa que le ahorra algunos pasos de ese proceso de creación. Luego, cuando sepan de qué manera transcurre ese proceso, podrían comenzar a utilizar programas especiales, pero únicamente como ayuda, no como parte fundamental del proceso creativo. Es distinta la situación de quienes crean vídeos o cortometrajes. Sin los programas no podrían existir. Sin embargo, también estos deberían andar con cuidado, y utilizar un mínimo de opciones de los programas especiales para edición, al menos al principio. Porque el talento se ve en la edición manual, en el cerebro que planea corte por corte.
En fin, esta nota se refiere a las ventajas y desventajas de la vida moderna. Probablemente quede desactualizada a los dos días de su publicación. Esa es otra desventaja del ritmo de vida actual. Debería ser hora de parar la pelota y comenzar a pensar, en lugar de tratar de acelerar los procesos creativos. En cuanto a la publicación y a la difusión de las nuevas creaciones, creo que es demasiado permisiva, y que no hay filtros eficientes. Cualquiera distribuye sus burdos trabajos a través de los medios actuales. Hay mucha mediocridad, mucha basura. También eso afecta al proceso creativo, porque comparado con los más malos trabajos que son vistos por millones de personas a través de Youtube o de tantas otras páginas, cualquier trabajo mediocre parece genial. Y eso ya me parece grave. Como sea, dejo el tema abierto a discusión. Hay mucha tela para cortar.
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