Mucho se ha hablado de la tendencia consumista del hombre moderno. Mucho se ha dicho sobre la competencia a la hora de comprar cosas materiales, que yo tengo esto, que yo tengo aquello y tú no lo tienes, etc., etc. Pero en el caso de los celulares, y sus hermanos mayores, los nuevos Iphones, el delirio llega hasta límites insospechados. Un celular debería servir solamente para hablar por teléfono. Quizás el agregado de la cámara fotográfica no esté tan mal, aunque si no estuviera sería mejor. Pero nada sale a la venta sin su cámara. Y cada vez es más completo. Ahora se pusieron de moda los Mp3, y todas las grandes marcas elaboran sus mejores proyectos con música incluida. Luego está la camarita de vídeo que es infaltable en los nuevos modelos. Es casi imposible conseguir un celular que tenga como principal característica el poder llamar por teléfono con comodidad, con un excelente micrófono y mejor audífono. Ya nadie repara en esas cosas. Y todavía no termino. Infaltable condición la de tener Bluetooth para transmitir datos a otros teléfonos similares. Y noi que hablar de internet, acceso completo a todas las webs, con formato standard. Todo parece ser orientado a un mejor servicio. Pero cuando uno se pone a pensar, más bien parece que nos vendieran espejitos de colores, como hacían los españoles con los indígenas americanos. Yo me puse a razonar luego de haber comprado mi último celular, un Motorola Z6 con todos esos chiches, y luego de un tiempo me dije que al fin y al cabo yo también fui un estúpido que compró un espejito con buena pinta pero que me devuelve la imagen deformada. Uno es víctima de las propagandas que lo invaden todo y lo hacen desear lo más nuevo. Pero uno no tiene derecho a ser tan tonto. me puse a pensar, como dije: ya tenía una cámara de fotos digital Sony de 5 Megapíxeles. Ya tenía un iPod de 8 Gb con espacio para ¡150 CDs!. Ya tenía una cámara de vídeo Sony que graba directamente en un DVD. Tenía en casa una computadora muy bien equipada con internet por ADSL. Y tenía una notebook, que como todos saben se puede trasladar fácilmente a cualquier lugar, con internet y preparada para Wi Fi. Entonces, la pregunta obligada es: ¿Para qué diablos me compré el motorola Z6 con música, vídeos, internet y fotos? ¿Para qué? Ni yo lo entiendo. Pero aquí lo importante es que uno debe tener conciencia e inteligencia y darse cuenta de estas cosas ANTES de comprar algo que de verdad NO SE NECESITA.
¿Cómo logran las grandes compañías vendernos estas cosas que de verdad no necesitamos? Con la mejor receta: Propaganda y mentiras. Nos hacen creer que sí necesitamos su producto, y nos dicen que sin él no somos nada. Nadie se va a fijar en nosotros si no tenemos el celular más hermoso, completo y moderno del planeta. Y nosotros entramos en el juego y nos compramos ese celular, o algo muy parecido un poco más barato. Por eso el hombre pierde la cabeza y deja mucho dinero gastado en cosas que no le han de servir de mucho. Si al fin y al cabo el celular que me compré tiene una batería que no soporta nada de lo que hace y se gasta de nada, quisiera ahora volver al celular que me robaron, viejito pero con una semana entera de carga.
En fin, somos como los indios a merced de los conquistadores. Pero no se sientan mal, porque yo me siento peor que ustedes. Soy el primero al que se le sube a la cabeza la necesidad de tener tal o cual cosa, consumista como pocos. Pero he descubierto que nada hay más inútil que un grandioso celular. Y si es un Iphone, ni se lo imaginan, ya todo el mundo está esperando la oportunidad de adquirirlo, deseosos de aprovechar toda esa magnífica tecnología que los va a atrapar en un mundo virtual y extremo de comunicaciones. La peor receta para acelerar una vida que de por sí pasa demasiado rápida. En esa sí que no me anoto.
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