domingo, 19 de abril de 2009

El muro

Hace solamente unos días el intendente del partido de San Isidro ordenó la construcción de un muro. Esta pequeña muralla dividiría en parte los partidos de San Isidro y San Fernando, ubicados al norte de la ciudad de Buenos Aires. Ese muro traería, al decir de quienes lo idearon, algo más de seguridad, porque “evitaría que los ladrones que hagan sus trabajos en San Isidro escapen hacia el partido vecino”. Ese muro traería la felicidad, la bonanza, la seguridad y la prosperidad a los castigados vecinos.

Ese muro provocó las más airadas protestas, no solamente de la gente que vive en San Fernando, ya que el barrio es el mismo de uno y otro lado, no se advierten diferencias, sino de todo el país. ¿Cómo puede ser que los políticos argentinos sigan tan lejos de la realidad? ¿A quién se le ocurrió la idea de fabricar una pared para dividir vecinos que tienen que cruzar esa calle para hacer las compras, ir a la escuela o al trabajo, etc., etc. ¿Quiénes fueron los que pensaron que esa era una buena idea?

Yo sabía, me daba cuenta, de la falta de criterio de nuestros dirigentes. Pero esto es demasiado. Para terminar la historia, que como verán, no duró mucho, antes de terminar el muro, éste fue atacado por la gente (no sé si tan espontáneamente, pero la idea del muro, más que el muro mismo, lo merecía) y fue destruido en pocas horas.

A mí lo que me aterroriza no es el muro, sino la idea del muro. Me da miedo que nuestros dirigentes estén pensando en poner muros a la gente todo el tiempo. Y lo hacen de tal forma que a veces no se nota. El muro puede ser psicológico, puede estar constituido por mentiras, falacias, infelices invenciones de mentes enfermas. El muro generalmente no es algo físico. Es una idea (que por su efecto negativo en la sociedad y su bajeza moral, podríamos llamar “no ideas”). Las no ideas que tienen nuestros dirigentes siempre nos dividen. Ricos contra pobres, ciudad contra el campo, peronistas K contra peronistas disidentes, izquierda contra derecha. Tratan de gobernarnos dividiéndonos. Claro: Divide y reinarás, que es casi más viejo que el ojo por ojo, diente por diente.

El factor más importante que permite colocar muros entre la gente es el miedo. Quien quiera dividir a la sociedad sólo tendrá que escarbar en nuestros miedos para lograr establecer un muro que no nos permita contrarrestar a los dirigentes inútiles, incapaces o interesados en amasar una fortuna, por ejemplo. En una palabra: corruptos.

La gente por lo general vive con algún miedo. Miedo a enfermarse, a perder a su amor, al fracaso personal. Estos miedos son casi comunes a todos, en mayor o menor grado. Pero luego están los miedos que tenemos como sociedad: al desastre económico, a la inflación, a la inestabilidad, a la inseguridad, y un larguísimo etcétera. Cuando un dirigente quiere utilizarlos, puede hacerlos utilizando una alta dosis de irresponsabilidad, de perfidia y engaño. Es entonces cuando instala el muro. La no idea puede ser variable, por ejemplo, el intento de ser reelegido, ganar una pelea con un sector rebelde, o simplemente obtener tranquilidad para seguir robando.

El muro comienza a construirse cuando la mentira se instala astutamente entre la gente. Por ejemplo: los señores del campo son unos oligarcas. Entonces se supone que todos los hombres de ciudad debemos odiar a los del campo para que los dirigentes les ganen la pelea. Ahí el muro se instala y oficia de barrera para que la gente no pueda discernir la mentira de la verdad.

Vivimos cercados por los muros. Las no ideas fluyen sin parar construyendo paredes que nos impiden dialogar. Así jamás podremos elegir buenos dirigentes. Lo que necesitamos es, pura y simplemente, EDUCACION, ENSEÑANZA, FORMACION Y CULTURA.

Sólo el saber nos hará libres.

¿Es tan difícil el camino? Yo creo que no.

No hay comentarios: