Es todo eso y mucho más. El hombre es un animal, pero al que le han dado una virtud esencial: la inteligencia. Sin embargo, no se puede decir que todos los hombres son inteligentes, y a veces ni siquiera puede afirmarse que la inteligencia sea una virtud. Cuando un asesino serial utiliza la inteligencia para sus crímenes eso no puede llamarse virtud. O cuando un científico sacrifica otros seres humanos para buscar su meta final. Los hornos crematorios de los campos de concentración nazis son un ejemplo de inteligencia aplicada a la maldad. La oratoria de los políticos argentinos (y de muchas otras nacionalidades) es otro ejemplo, más inocente quizás pero evidentemente dañino. Algunos hombres parecen inteligentes pero no lo son. Otros son inteligentes pero no lo demuestran. Otros son inteligentes sólo a veces.
No me acusen de sexista, cuando digo hombres me refiero a hombres y mujeres. Entre todos somos culpables del lamentable estado del mundo. ¿Es tan lamentable? Creo que sí. Hemos talado árboles para hacer grandes fincas hasta terminar con la gran mayoría de las selvas. ¿Y de dónde vamos a obtener el oxígeno que cada vez nos va a hacer más falta? Hemos destruido la capa de ozono hasta un punto de no retorno. ¿Quién nos va a proteger ahora de los rayos ultravioleta? Estamos en un camino de globalización que está matando las riquísimas culturas regionales. ¿Quién nos va a dar una civilización más digna? Ahora, cuando cae una empresa gigante, de esas globalizadas, se cae todo el mundo como un gigantesco dominó. ¿Quién va a amortiguar el golpe?
¿Existe Dios? Tal vez, pero permítanme dudarlo. Tal vez si existiese ya hubiera castigado a los hombres malos y hubiese permitido a los hombres buenos acceder al poder. Tal vez, después de todo, decida castigarnos a todos por igual, a unos por malos y a otros por ser tan inútiles que no pueden evitar la maldad.
Al final: ¿el hombre es el bueno o el malo? La naturaleza del hombre es muy variada, pero creo que la maldad es más fácil de adquirir, el hombre se corrompe muy fácilmente, las sociedades mafiosas así lo prueban, ya que adquieren nuevos miembros día tras día, a pesar de los riesgos que ello implica para sus miembros: el que no cumple, se muere. Pero al hombre nada lo detiene. En Argentina el hombre se ha vuelto corrupto como pocas veces se ha visto en el mundo. Nadie acepta un error, la culpa siempre es del otro, si se comete un ilícito, las leyes están mal, los políticos son corruptos, vamos todos a hacer lo mismo, nadie nos puede reclamar nada. Así nos vamos cayendo como sociedad hasta un punto que no tiene retorno.
Conclusión: el hombre es todo, bondad, maldad, inocencia, corrupción. No hay definición. Solamente en nuestra conciencia pesarán nuestras acciones, y ya pocas conciencias quedan en esta tierra. El resultado: la argentinización del mundo, la perdición de la conciencia y la destrucción de todas las formas de bondad.


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